Menos es más

Menos es mas

No puedo dejar de compartir con vosotros esta experiencia increíble de un papá que enviudó hace un mes y medio, y que hace que se asomen lágrimas a mis ojos cada vez que pienso en ella.

Ojalá todos, como padres, podamos llegar a este nivel de entrega, renuncia, y amor por encima de nosotros mismos.

Y ojalá muy pronto, esta familia maravillosa pueda ser reunida de nuevo y para siempre.

La Pascua es la fiesta favorita de Joey.

Siempre lo ha sido. No por las cestas de Pascua, los conejitos, los caramelos o los huevos de chocolate, sino porque celebra el día en que Cristo resucitó de los muertos. A Joey le encantaba los programas en la iglesia, las Santa Cenas, y las buenas nuevas de vida que la Pascua traía al mundo. Ella se emocionaba muchísimo cuando llegaba el día y hablaba de ello durante semanas, a veces, incluso meses. Yo tengo que reconocer que mi fiesta favorita es la Navidad. En parte por el nacimiento de Jesús, pero también por un millón de razones sentimentales, y por los árboles, los villancicos y el “sentimiento” que se respira en esa época del año. Creo que me queda mucho por crecer en mi fe.

No puedo evitar pensar en mi esposa hoy. Recordar todas las Pascuas que hemos pasado juntos, y pensar cómo sería esta mañana si ella estuviese aquí con nosotros. Lo que significaría para ella compartir la Pascua este año con nuestra pequeña de 2 años. Habría sido tan, tan especial…

Hay un versículo en la Biblia en el que he estado pensando mucho últimamente… Juan 3:30. Dice: “Es necesario que él crezca, y que yo mengüe”. Sé que en el contexto del versículo está Juan el Bautista hablando acerca de que el ministerio de Jesús debe crecer y el suyo debe disminuir. Pero hoy estoy pensando en ese versículo por Indiana. Y por Joey.

Indiana no ha preguntado por su mamá. Ni una sola vez desde que Joey se fue. Es casi como si no se hubiese dado cuenta de que ella ya no está aquí. Y esto es tan triste… y tan maravilloso, todo al mismo tiempo.

Cuando tuvimos a Indiana, Joey era todo su mundo. El resto de la gente era… bueno, el resto de la gente. Incluido yo. Ella amaba a su mamá muchísimo, y lo único que quería era estar con ella, a su lado, a su vista. Pero a primeros de noviembre, cuando Joey empezó a darse cuenta de que probablemente no ganaría la batalla contra el cáncer, tomó una decisión… “él tiene que crecer, y yo menguar”.

Y ella empezó a ir contra todo lo que en su interior le decía que el tiempo es corto, así que sujeta a tu bebé más fuerte… más tiempo… más… Y en lugar de eso, me lo entregó a mí, y se sentó en la cama, sola, mirando y escuchando cómo mi relación con Indiana crecía… y la suya, menguaba.

Aún recuerdo el día, pocas semanas después, en el que estaba sentado en el sofá cerca de la cama de Joey, mientras Indiana jugaba en el suelo a mis pies. Joey me miró y dijo:

-“ Ella te necesita a ti ahora…”

Miré a Joey, vi su expresión, y supe a qué se refería. Quise llorar. Pero ella sonrió y dijo:

-“Es mejor así, cariño.”

¿Quién hace eso? ¿Quién tiene esa clase de fuerza y de carácter? Yo no, eso es seguro. Yo hubiese tomado el camino sencillo… el que me servía más a mí. Yo hubiese tratado de fortalecer los lazos con nuestro bebé, de que me amase más profundamente, para que no se olvidase de mí… y al final, probablemente habría dejado a nuestro bebé destrozado en el dolor por la pérdida de la persona que más amaba y necesitaba. Ella en cambio, tomó el dolor sobre sus hombros, para tratar de evitármelo a mí. Y aún más, a Indiana.

No me entendáis mal. Aún hubo muchos momentos durante esos pocos meses, en los que puse a Indiana en el regazo de su mamá, y pasaron tiempo juntas, amándose y disfrutando la una de la otra. Pero nunca fue igual. Indiana amaba a su mamá… pero me quería a mí. Me necesitaba a mí.

Gracias, Joey.

No, Indiana no entiende lo que ha sucedido. Por qué su papá está triste. Por qué los amigos nos abrazan fuerte, y por qué corren lágrimas por los rostros de extraños cuando nos saludan. Pero lo hará algún día. Puede que ahora no se dé cuenta de lo increíble que es su mamá, pero lo hará algún día. He documentado nuestras vidas, y la de su mamá… con canciones y vídeos y fotografías, y están por todas partes. Se las tocaré. Y guardadas en su pequeño corazón estarán los preciosos recuerdos de esos primeros dos años de vida que compartió con su mamá. Cuando llegue el momento, los encontrará. Ella recordará. Yo creo en ello.

Indiana y yo visitamos a su mamá cada día.

Caminamos por el campo, hasta el lugar en el que descansa, y nos sentamos junto a su cruz temporal de Madera. Hablo con mi esposa acerca de lo que ha pasado en el día, lo que me preocupa y lo que me entusiasma… y comparto con ella las cosas que Indiana está haciendo.

Nuestra pequeña juega en el césped junto a las flores. Escuchando. “Hablando” con sus manos.

Y durante un ratito, somos una familia otra vez. Indiana está sobre el regazo de Joey y el mundo está bien.

Feliz Pascua, mi amor.

Te queremos.

Puedes leer la historia original aquí:

http://thislifeilive.com/less-is-more/

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