Gestionando la melancolía de la paternidad

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Acabamos de despedir un año más, y de recibir un nuevo año en blanco, listo para estrenar. Seguramente el año que se ha marchado estuvo lleno de actividad, de experiencias, de risas, de aprendizajes, de buenos momentos… Pero también ha tenido momentos de dolor, de tristeza, de ansiedad, de decepción y melancolía.

Solemos poner muchas expectativas en el año que está por llegar, pero la realidad es que muy probablemente será muy parecido al anterior. Eso significa que viviremos momentos maravillosos, disfrutaremos con nuestros hijos, aprenderemos algo nuevo, tal vez hagamos algún viaje inolvidable… y un sinfín de experiencias que harán que el camino valga la pena.

Pero también significa que, seguramente, continuaremos viviendo en el mismo lugar, trabajando en el mismo sitio, y llevando adelante la misma rutina diaria. Una rutina que, en el caso de las madres y los padres, puede llegar a ser realmente agotadora. Físicamente, pero también, emocionalmente.

A lo largo del nuevo año experimentaremos conflictos familiares, rabietas de nuestros pequeños, discusiones con nuestros mayores. Nos sentiremos agotados por la falta de sueño prolongado. Habrá momentos en los que disfrutaremos jugando con nuestros hijos; pero habrá momentos en los que echaremos en falta los momentos de soledad que disfrutábamos antes. Habrá días en que seremos pacientes y sonrientes, y nuestra paternidad será maravillosa; pero otros días estaremos cansados y frustrados, y la paciencia se escapará por la ventana. Habrá días en que pasaremos por alto el desorden en la casa; pero otros días ese desorden nos sacará de quicio.  Habrá días en los que haremos un montón de cosas, y días en los que no conseguiremos hacer nada de lo que planificamos.

La rutina puede ser especialmente dura para las madres y los padres homeschoolers, debido a que cada día se parece enormemente al anterior, nos falta contacto con otros adultos, cargamos el peso del progreso académico de nuestros hijos sobre nuestros hombros, sufrimos la incomprensión de la sociedad…

Habrá días en los que nos sentiremos enormemente bendecidos por tener el privilegio de dedicar nuestra vida a criar y cuidar a nuestros pequeños.

Pero otros días… Otros días estaremos cansados, frustrados, enfermos, y nuestra tarea será difícil de llevar. Recordaremos todos los sueños que teníamos tiempo atrás, todo lo que queríamos hacer, los lugares que queríamos visitar, los logros que íbamos a conquistar… Y no nos reconoceremos a nosotros mismos en medio de nuestra rutina.

Y la melancolía se apoderará de nosotros.

Muchas veces, esa frustración y melancolía puede ser aliviada mediante acciones sencillas. El blog Everyday Small Things ha elaborado aquí  una lista de 10 preguntas que nos llevan a esas pequeñas acciones que nos pueden ayudar en momentos difíciles. Las he adaptado de forma que sean realmente útiles para mí, y espero que también lo sean para vosotros:

  1. ¿Estás hidratad@? Si no, bebe un vaso de agua
  2. ¿Estás vestid@? Si no, ponte algo de ropa limpia que no sea un pijama. Date permiso para llevar algo especial, ya sea una camiseta divertida o un vestido bonito. La mayoría de las manchas se pueden quitar, así que ¡disfruta llevando esa ropa con los niños!
  3. ¿Has comido algo en las últimas 3 horas? Si no, come algo –con proteínas, no solo carbohidratos. Tal vez unas nueces o un poco de humus.
  4. ¿Te has duchado en las últimas 24 horas? Si no, date una ducha ahora mismo. Si tienes bebés, ponlos en una hamaca al lado de la ducha. Y si tienes niños pequeños, dales unos bloques de construcción o algunos libros.
  5. ¿Has conectado con algún amigo hoy? Hazlo, online o en persona. Llama, escribe, envía un mensaje, personaliza una tarjeta… Planificad un encuentro para otro día esta misma
  6. ¿Has achuchado a tus hijos hoy? Deja lo que estás haciendo y acurrúcate con tu hijo en el sofá o en vuestro sillón favorito. Si a tu hijo no le gusta que le achuchen, coged un libro para leer juntos, o sencillamente, siéntate a jugar con él un rato. A menudo estamos tan ocupados con las cosas de la casa, que olvidamos bajar el ritmo con nuestros hijos.
  7. ¿Te sientes inefectiv@? Haz una pausa y termina una tarea pequeña, ya sea llenar el lavavajillas, responder un email o limpiar la encimera. ¡Buen trabajo!
  8. ¿Has dedicado tiempo para ti en las últimas 24 horas? Recuerda que es importante que dediques tiempo cada día para ti, para relajarte y hacer algo que te gusta (leer un libro, ver una película, pintar, hacer deporte, escribir…). Cuando los niños se acuesten, no te dediques a organizar la casa. Eso puede esperar. Dedícate a ti.
  9. ¿Has pasado tiempo de calidad con tu pareja en las últimas 24 horas? Si no, hazlo. Es muy importante que las parejas reserven al menos 20 minutos al día para hablar, contarse cómo ha ido el día, soñar… Simplemente disfrutar de estar juntos.
  10. ¿Has leído la Biblia hoy? La Biblia es la fuente número 1 de ánimo y sabiduría. Proporciona palabras que pueden sostenernos en tiempos de dificultad.

Afortunadamente, los momentos de melancolía y las ganas de rendirse son minoría en el viaje de la paternidad. Pero cuando llegan, son dolorosos. Y por eso es necesario recordar que tenemos que cuidar de nosotros mismos, que tenemos una tribu en la que apoyarnos, y sobre todo, que tenemos un Dios que nos acompaña en ese viaje y que está deseando darnos de Su fuerza cuando la necesitemos.

“Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isaías 40: 31)

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