Árbol de la Gratitud para Thanksgiving DIY

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Thanksgiving está a la vuelta de la esquina, y para mí es una de las fiestas más bonitas del año. Dedicar un día a agradecer a Dios y a nuestros seres queridos todo lo que hacen por nosotros nos hace crecer, ser conscientes de nuestras muchas bendiciones, nos une como familia y a Dios.

Es bueno que cada familia cree sus propias tradiciones, que es una de las mejores formas de fortalecer lazos, crear un sentimiento de pertenencia y formar recuerdos que duran toda la vida.

Os propongo una manualidad y actividad que podemos hacer con materiales económicos y reciclados, y en el que puede participar toda la familia. Incluye una pequeña excursión al campo para conseguir algunos de los materiales. Se llama “Árbol de la Gratitud”. Aquí tenéis las instrucciones.

MATERIALES:

  • Botella de plástico vacía.
  • Cartulinas de colores de Otoño (roja, naranja, amarilla).
  • Lápiz.
  • Tijeras.
  • Cola o pegamento.
  • Arena o tierra.
  • Pequeña rama de árbol.
  • Lazos, cordones o cualquier cosa que sirva para decorar.

PASOS:

  • Cortamos la base de una botella de plástico pata hacer una “maceta”.

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  • Rellenamos la botella con arena o tierra que habremos recogido en nuestro paseo.

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  • Forramos la botella/maceta con cartulina de algún color otoñal que nos guste. Nosotras escogimos rojo.

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  • Escogemos algunas ramas que habremos recogido en nuestro paseo, de manera que puedan formar una especie de arbolito otoñal en miniatura.

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  • Colocamos las ramas en la maceta.

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  • Decoramos a nuestro gusto la maceta y el arbolito, con cintas, cordones, pegatinas… lo que queramos.

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  • Nuestro arbolito otoñal está listo. Nos queda preparar las hojas.

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  • Dibujamos o imprimimos una hoja que nos sirva de plantilla.

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  • Dibujamos y recortamos hojas en las cartulinas de colores.

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  • Y ya tenemos todo preparado.

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Lo ideal es preparar esta actividad varias semanas antes de Thanksgiving. Podemos colocar nuestro arbolito junto con las hojas de cartulina en algún lugar de la casa accesible para todos. Durante esas semanas, los miembros de la familia irán escribiendo en las hojas motivos por los que están agradecidos, y colgarán las hojas en las ramas del árbol. Poco a poco el arbolito se irá llenando de hojas de colores. El día de Thanksgiving, siguiendo la tradición que más nos guste, leeremos lo que hemos escrito en las hojitas a agradeceremos a Dios por todo ello.

¡Feliz Thanksgiving!

 

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Lo que todo padre debe saber acerca del Instagram actualizado

Instagram actualizado

Cuando hablamos de la educación de niños mayores y adolescentes, una de las primeras preocupaciones que nos vienen a la mente son las redes sociales. En muy pocos años se han convertido en un “imprescindible” en la vida de mucha gente, especialmente (aunque no únicamente) joven. Ocupan casi la totalidad del tiempo libre de nuestros hijos, y su influencia sobre su vida y su carácter es descomunal. Se trata de un tema crucial.

Soy partidaria de posponer el uso de las redes sociales el mayor tiempo posible. Pero la realidad nos dice que cuando un niño o adolescente ha decidido tener una red social, lo va a hacer, aunque lo tenga prohibido. Lo hará en el móvil de un amigo o en el colegio. Pero lo hará. Por eso es imprescindible que los padres no formemos en todas esas aplicaciones que nuestros hijos están usando. Debemos tener la capacidad de monitorizarles, protegerles e instruirles en su uso correcto, para reducir al mínimo posible (tristemente nunca será a 0) el peligro potencial que representan.

La web Brave Parenting ha publicado un artículo excelente sobre la aplicación de moda entre los adolescentes: Instagram. Nos explica cómo funciona, de qué manera se pueden ocultar contenidos a la vista de los padres, y ofrece consejos para minimizar riesgos. Aquí lo tenéis. Espero que os sea muy útil.

Batalla por las almas

Hay unas pocas corporaciones gigantes batallando brutalmente para ganar las almas de nuestros niños (y dinero en sus bolsillos). Por “alma” me refiero a su entera existencia, y por “dinero” me refiero a miles de millones.

Aparte de Google, quien es un claro líder con sus esfuerzos por ser el primero de la clase, 3 redes sociales gigantes: Facebook, Instagram (ahora en poder de Facebook) y Snapchat están vergonzosamente copiando características unos de otros con el fin de cautivar  la atención de nuestros niños. El último año, Snapchat se colocó a la cabeza de sus competidores capturando el 79% del tiempo y las vidas de nuestros adolescentes. Fue el primer año que Facebook no se llevó la corona. Todo el mundo tomó nota y pasó a la acción.

Si las fotos que desaparecen han funcionado tan bien para Snapchat, ¿por qué no añadirlas a instagram?

Si las historias han funcionado tan bien para Snapchat, ¿por qué no añadirlas a Instagram y Facebook?

Con la adición de las nuevas características, los gurús de las redes sociales están promoviendo Instagram como la app número 1 en la que debemos estar. El decline del uso de Snapchat es grande, pero eso significa que Instagram (con sus nuevas características tipo Snapchat) será el lugar en el que nuestros hijos querrán estar.

En el pasado, Brave Parenting recomendó Instagram para la introducción en las redes sociales. Pero con la tecnología, los cambios suceden rápido, y con ello, nuestras recomendaciones cambian también.

Lo que necesitas saber acerca de Instagram

Instagram, con más de 600 millones de usuarios, es una aplicación que abarca todo, tanto para adolescentes como para adultos. Para adolescentes contiene popularidad, conversaciones privadas e irrastreables, fotos y contenidos que desaparecen, auto-promoción, pornografía y forma de conectar/ligar –todo junto en una precaria aplicación.

Es imperativo entender que esta aplicación es GRATIS porque puede VENDER las fotografías y vídeos que cuelgas, y porque los anunciantes pagan grandes sumas de dinero para obtener la atención de jóvenes niños y adolescentes. Si no estás familiarizado con la aplicación, ésto es lo que necesitas saber:

  • La característica más novedosa es Instagram Direct, que permite enviar y recibir fotos y vídeos que “expiran”. Así es como los niños compartirñan sus fotos desnudos, acuerdos de drogas y acoso –entre otras cosas. Los usuarios pueden bloquear a ciertas personas para que no les envíen mensajes o fotos, pero Instagram Direct no se puede bloquear completamente. Hay formas sencillas de conseguir capturas de pantalla de fotos de Instagram Direct fuertemente deseadas. Los cual confirma el hecho de que NADA ES PRIVADO O DESAPARECE REALMENTE en la red.
  • Las historias, como en Snapchat, en una característica añadida recientemente. En su intento de “crear conexiones más profundas” y de ayudar a la gente a “contar historias más ricas”, han añadido la posibilidad de etiquetar las historias, añadir web links, así como buscar historias a través de hashtags y localizaciones.
  • Recientemente Instagram ha sido considerada la peor aplicación para la salud mental y el bienestar en un estudio reciente. El uso de esta aplicación conduce a un aumento de la ansiedad, la depresión, el bullying y el síndrome de FOMO (“miedo a perderse algo”). Además, esta aplicación es bien conocida por destruir la autoestima de las niñas jóvenes mediante la comparación y la competición.
  • Los hashtags son muchísimos, y permiten a los usuarios buscar y “trolear” archivos de temas como #desnudossnapchat #golpeame #suicidio.
  • Usando la opción “BLOG”, los usuarios pueden tener acceso sin filtro a Facebook, Twitter, Google y Tumblr (conocido por contener abundante porno) –todo ello sin salir de la aplicación. Combinado con la capacidad de BORRAR EL HISTORIAL DE BÚSQUEDAS, se convierte en malas noticias para los padres.
  • El modo MAPA de Instagram puede ser encendido fácilmente para permitir localizar las fotos o vídeos. Esto es especialmente preocupante para niños con perfiles públicos, ya que extraños podrán conocer su localización exacta.
  • Las cuentas privadas pueden prevenir que personas no deseadas vean el contenido de tu hijo. Tú debes aprobar cualquier petición de seguir a tu hijo. No obstante, una cuenta privada no impide que tu hijo busque y siga a personas inapropiadas.
  • SPAM o FINSTA son segundas cuentas que los niños crean para esconder contenido. Ellos mantienen su cuenta original (con el mejor contenido, donde mamá me sigue), mientras que las cuentas SPAM o FINSTA las utilizan para tener una comunicación más privada con amigos cercanos.
  • Pronto, Instagra, quiere que hagas tus compras a través de la aplicación.
  • Los términos de uso de Instagram establecen que debes tener 13 años para tener una cuenta. Esto no es porque quieren proteger a los niños de 12 años, sino para protegerse ellos mismos bajo la ley COPPA. Los términos del servicio también establecen que Instagram tiene el derecho de USAR o VENDER cualquiera de tus fotos (por las que ellos cobrarán pero tú no), información personal, likes y preferencias.

Lo que necesitas hacer como padre

Primero, considera estas buenas prácticas cuando decidas permitir a tu hijo tener una red social, sea Instagram u otra.

  • Permite una sola plataforma. No hay necesidad de extender la adicción y los peligros a múltiples plataformas.
  • Crea la cuenta CON tu hijo. Debes ayudarle a crear el nombre de usuario (¿será su nombre real?) así como poner una contraseña que SOLO TÚ conozcas. Los padres necesitan enseñar a sus hijos a usar las redes sociales, y esto solo se puede hacer teniendo acceso único a la contraseña. Sin normas y estándares de uso, el cyberbullying y la vergüenza están completamente fuera de control entre los adolescentes. Los padres necesitan enseñar buen carácter monitorizando su actividad y enseñándoles amabilidad, auto-control y autoestima.
  • Haz la cuenta PRIVADA. La población mundial de las redes sociales no necesita tener acceso a tu hijo.
  • Permite amigos/seguidores con un grado de separación. Si no le permitirías a tu hijo salir con cierta persona, no necesitan ser amigos en las redes sociales. El propósito de una red social nunca debería ser acumular miles de seguidores –este es un propósito completamente equivocado. Un grado de separación con amigos.
  • Responsabilidad. Asegúrate de que hay alguien más (o tú mismo) siguiendo a tu hijo, que pueda reportarte cualquier actividad alarmante. Puede ser una tía o un tío, un hermano mayor, un mentor, su antigua canguro, o quienquiera que tengas.
  • Nada de selfies. Esta es una moda completamente normalizada en nuestra cultura. No te conformes. No hay nada de humilde, modesto ni saludable en colgar fotos de uno mismo buscando validación y alabanza.

Debido a las nuevas características evasivas que Instagram ahora ofrece, junto con la falta de control parental, Brave Prenting ya no recomienda esta aplicación como aplicación introductoria. Combinando las nuevas características con las investigaciones que verifican los problemas de salud mental, es incluso difícil recomendarla para adultos. Sus atractivas y voluminosas características son suficientes para cautivar y enganchar a adultos fuertemente auto-disciplinados. ¿Cuánto más atrapará el cerebro en desarrollo e inmaduro de un niño?

Considera si Instagram es realmente seguro y necesario para tu hijo, o no. Si tu hijo tiene 15 años o menos, nuestro consejo es que le niegues Instagram al menos hasta los 16, o incluso más tarde, dependiendo del niño. Cada niño es diferente, pero para aquellos que tienden a obsesionarse, consumir media, abrazar modas culturales y tomar riesgos, es más peligroso. Dicho de otro modo, es demasiado bueno para resistirse, lo cual lo hace peligroso.

Tu decisión de permitirla o prohibirla afectará eternamente a la persona en que se convertirá tu hijo. La aplicación pondrá a prueba su carácter, integridad valores morales y decisiones. La indecisión como padre no es una opción; no te exime de responsabilidad. La conclusión es la siguiente: si la permites, eres responsable de monitorizar y entrenar a tu hijo en el uso correcto (no el abuso).

 

Tips de auto-protección para niños

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Aunque vivimos en un mundo maravilloso, también está lleno de peligros. Y los niños son especialmente vulnerables a algunos de ellos. Principalmente al ataque o agresión de desconocidos y también, tristemente, conocidos. Por eso, no nos queda más remedio que enseñarles a protegerse. Es nuestra responsabilidad hacerlo, pero debemos tener cuidado de hacerlo de forma que se sientan fuertes y capaces, pero nunca asustados y con miedo al mundo.

La web AnxiousToddlers.com nos da algunos consejos sobre acciones sencillas que los niños pueden realizar para autoprotegerse cuando estén en peligro o se sientan inseguros:

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Si convertimos el aprendizaje en un juego, será mucho más fácil.

Ojalá nunca necesitamos poner en práctica estos aprendizajes. Pero si llegase el momento, es mejor estar preparados.

 

 

¿Viven los niños homeschoolers en una burbuja?

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Esa es posiblemente la principal crítica que reciben las familias homeschoolers. Que los niños crecen en una burbuja, en una especie de “realidad paralela” que no tiene parecido con el mundo real.

¿Será cierto eso?

Para poder responder a esta pregunta necesitamos analizar cómo es la infancia de un niño homeschooler:

Los niños que aprenden en familia generalmente pasan sus primeros años sin seguir horarios fijos ni una rutina establecida ni estricta. Sus ritmos biológicos marcan a qué hora se levantan y a qué hora se acuestan. Y dedican la mayor parte del día a jugar.

No tienen estrés, prisas ni plazos de entrega.

Aprenden a su propio ritmo, y dedican la mayor parte de sus esfuerzos y de su tiempo a investigar y aprender sobre las cosas que más les gustan.

No realizan exámenes ni pruebas estandarizadas. No miden sus progresos ni su aprendizaje a través de un número. No comparan su trabajo ni su rendimiento con el trabajo y el rendimiento de los demás, y nadie se compara con ellos. No son penalizados por los errores que cometen, y tienen infinitas posibilidades para intentar algo hasta que consiguen hacerlo bien.

Los estudios no son el centro de su vida ni de su tiempo. Son una parte más, junto con la colaboración en las tareas de la casa, la ayuda a los demás, y el juego, toneladas de tiempo para jugar.

Están rodeados de amistades positivas. No sufren discriminación ni son rechazados por realizar su trabajo peor que los demás o mejor que los demás. Suelen tener un adulto cerca al que recurrir como mediador cuando no pueden resolver sus conflictos. No tienen la menor idea de lo que es el bullying.

Disponen de mucho tiempo libre, a veces hasta el aburrimiento. Aburrimiento que muchas veces termina generando una genialidad. Otras veces, alguna que otra trastada.

Pasan en familia cantidades ingentes de tiempo, creando lazos que durarán toda la vida. El entorno en el que son amados incondicionalmente y el entorno en el que aprenden se fusionan en uno solo, de manera que crecen sabiéndose amados a pesar de su conducta o de su rendimiento.

 

Así que, después de analizar lo anterior, no me queda más remedio que admitir que sí; los niños homeschoolers efectivamente pasan su infancia en una burbuja.

Pero la pregunta realmente importante es: ¿es malo que los niños pasen su infancia en una burbuja? ¿Les perjudica o les dificulta su adaptación al “mundo real” en su vida adulta?

O tal vez… tal vez sea todo lo contrario.

Porque, ¿cómo les afecta el hecho de pasar su infancia en una burbuja?

Para empezar, el que durante sus primeros años de vida sus ritmos biológicos sean respetados y no sufran ningún tipo de estrés ni ansiedad fortalece su sistema nervioso y su sistema inmunológico hasta niveles que aun se están estudiando. El cortisol (la hormona del estrés), necesaria en dosis bajas pero destructora del sistema nervioso en dosis altas, no debería aparecer en la vida del niño hasta que su sistema nervioso esté lo bastante desarrollado y fortalecido para hacerle frente. Por lo tanto, un niño que no ha sufrido subidas de cortisol durante su infancia tendrá más posibilidades de convertirse en un adulto más estable y fuerte psicológica y emocionalmente.

El no estar sometidos a exámenes ni pruebas estandarizadas, el no asociar su valor a un número, el no ser comparados con otros niños… hace que su autoestima crezca fuerte y saludable en unos años que son vitales para ello. No asocian su autoconcepto a su rendimiento escolar. Cuidar y proteger la autoestima de nuestros hijos es una de nuestras principales responsabilidades, ya que, lo que lograrán en la vida no depende de lo que aprendan en el colegio, sino de lo que se crean capaces de conseguir.

No tienen miedo a equivocarse, porque nunca se les ha penalizado por ello. Saben que equivocarse forma parte del aprendizaje, y no les frustra tratar de hacer algo una y otra vez hasta dominarlo. Por la misma razón, que otra persona se equivoque no es motivo de burla o desprecio.

La falta de competitividad hace que no sientan la necesidad de ser mejores que los demás, sino que buscan ser la mejor versión de sí mismos. Aprenden a sentir satisfacción por el trabajo bien hecho. El éxito ajeno no es una amenaza para ellos, por lo que desarrollan una mayor capacidad de empatía, de solidaridad y de ayuda a los demás.

Tienen el tiempo y la ocasión para estar en profundo contacto consigo mismos, para conocerse y descubrir qué les gusta y se les da bien: sus dones. Y para desarrollarlos. De esta manera, en muchas ocasiones desarrollan vocaciones tempranas, saben muy bien lo que quieren y aprenden a luchar por ello. Su aprendizaje está cargado de emoción, que es el pilar básico del mismo (como la neurociencia está demostrando en estos tiempos).

Al haber crecido en ambientes muy diversos, rodeados de personas distintas y con obligaciones muy variadas, desarrollan un gran sentido de la responsabilidad.

La enorme cantidad de tiempo del que disponen para jugar y para aburrirse los hace enormemente creativos.

Sus relaciones sociales son saludables. La discriminación o el rechazo no forman parte de sus opciones; ni para ejercerlos, ni para sufrirlos. No contemplan la posibilidad de ser crueles con los demás, porque no han crecido en un entorno en el que eso ocurra, en el que el abusador sea el líder del grupo. Y tampoco están dispuestos a dejarse someter, porque su autoestima saludable no se lo permite. En su edad adulta muy probablemente se rodearán de sanas compañías y se levantarán en defensa del débil.

Aunque es básico que los niños tengan la ocasión y la oportunidad de resolver sus conflictos sin necesidad de que medien los adultos, es algo muy positivo que casi siempre haya uno cerca observando lo que sucede. Especialmente en la etapa de infantil y primaria, pretender que los niños están capacitados para resolver sus conflictos es una utopía. No disponen de todas las herramientas sociales ni psicológicas que necesitan. Aún están desarrollándolas (¡son niños!). Por eso es básico que un adulto esté presente en todo momento para impedir que un niño sufra, no solo un daño físico (que es cuando los adultos solemos intervenir), sino también, y lo que es más importante, un daño emocional o un ataque a su autoestima que puede dejarle secuelas de por vida. Los niños pequeños se están formando una idea de quiénes son y cuál es su valía a través de su interacción con el medio y las personas que les rodean, y como dijimos anteriormente, su autoestima es uno de sus bienes más preciados, y debe ser protegida a toda costa.

Los fuertes lazos creados con su familia son un escudo durante la adolescencia. Podrán pasar sus crisis, como cualquier adolescente. Pero no se sentirán aislados ni incomprendidos. Tendrán el recuerdo de ese dulce refugio al que pueden acudir siempre que lo deseen.  Porque habrán experimentado aceptación y amor incondicional cada minuto de cada día durante su infancia.

Y ese recuerdo les durará toda la vida.

 

El homeschooling no es garantía de que los niños se convertirán en adultos sanos, emocionalmente estables, con autoestima saludable, responsables, trabajadores, respetuosos y solidarios. Pero sin duda les estaremos proporcionando muchas más herramientas para que lo consigan.

Y no, no nos preocupemos, no es una burbuja hermética. A pesar de ella, los niños conocen el “mundo real”. Tienen primos, amigos, salen a la calle, se relacionan con todo tipo de gente, ven a sus padres salir a trabajar, participan en competiciones deportivas (donde a veces ganan y a veces pierden), miran la televisión… Aprenderán que existen los exámenes de acceso a la universidad, las notas de corte, las entrevistas de trabajo, los plazos de entrega, los despertadores… Y cuando llegue el momento de enfrentarse a todo ello, estarán preparados.

Así que, podemos decir con orgullo que nuestros hijos están creciendo en una burbuja. Una bendita burbuja que desearía que todos los niños del mundo pudieran experimentar.

¿Por qué hacemos lo que hacemos? (Una reflexión sobre el homeschooling y la paternidad entregada)

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Años atrás, cuando supimos que nuestra hija pequeña sería una niña, no hubo necesidad de pensar un nombre para ella, porque su papá llevaba enamorado de un nombre desde mucho antes de que ella existiera. Pero yo quise averiguar si su nombre tenía algún significado especial. Descubrimos que tenía, no uno, sino tres significados. Los dos primeros, muy tiernos: Doncella de Dios y Prenda de Felicidad. Pero el tercero nos llamó la atención: Flecha Fuerte (o La que Vence en las Batallas). Aunque al no ser tan tierno, le dimos menos importancia; casi se nos olvidó.

Hasta hace unos meses.

Hace un tiempo, estaba navegando por uno de los blogs de educación cristiana que me gusta seguir. Habían lanzado una especie de marca comercial que se llamaba “Criando Flechas” (Raising Arrows), basada en el texto de Salmos 127: 3, 4: “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente, así son los hijos habidos en la juventud”.

Y de repente, el nombre de nuestra pequeña cobró un significado especial.

¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué dedicamos nuestra vida entera, muchas veces en exclusiva, a la crianza y la educación de nuestros hijos? ¿Por qué renunciamos a una gran parte, o en ocasiones, a toda nuestra vida profesional? ¿Por qué reorganizamos nuestra vida social? ¿Por qué dedicamos los días a realizar todo tipo de actividades, y las noches a prepararlas? ¿Por qué nos exponemos a la incomprensión social y a tener problemas legales?

¿Lo hacemos para liberar a nuestros hijos de un estrés prematuro e innecesario? Por supuesto que sí. ¿Para darles la oportunidad de que se desarrollen y aprendan a su ritmo? Claro. ¿Para que tengan tiempo de descubrir y desarrollar sus talentos? También.

Pero sobre todo, lo hacemos por una razón superior, mucho más profunda: porque nuestro mayor anhelo es que nazca en su corazón un amor profundo por Dios y por sus semejantes. Deseamos educarlos para el Reino. Deseamos que se despierten cada día de su vida con un anhelo profundo de Dios. Que hagan de Jesús su mejor amigo, consejero y guía. Que tengan un corazón sensible al sufrimiento y a la necesidad ajena. Que sueñen con encontrar la manera de mejorar las vidas que se crucen en su camino. Que sean capaces de defender sus principios, la verdad y la justicia por encima de todo.

Deseamos que sean grandes vencedores, flechas fuertes que lleven luz a un mundo que está en tinieblas.

Parafraseando a una gran educadora, soñamos con que nuestros hijos se conviertan en personas así, porque son las personas que bendicen al mundo con su existencia:

“La mayor necesidad del mundo es la de personas que no se vendan ni se compren; personas que sean sinceros y honrados en lo más íntimo de sus almas; personas que no teman dar al pecado el nombre que le corresponde; personas cuya conciencia sea tan leal al deber como la brújula al polo; personas que se mantengan de parte de la justicia aunque se desplomen los cielos.”

Y para eso necesitamos pasar cantidades ingentes de tiempo con ellos; enseñarles a ver a Dios en los pequeños detalles de la creación y en sus grandes maravillas, en contacto con la naturaleza; enseñarles a priorizar, a distinguir entre lo que es importante y lo que es imprescindible; enseñarles a disfrutar de los pequeños placeres de la vida; a valorar el trabajo bien hecho; proporcionarles oportunidades de ayudar a los demás; enseñarles a disfrutar de la compañía y la presencia de Dios.

Por eso hacemos lo que hacemos.

No es una tarea fácil. Pero tenemos a nuestro lado al Maestro de los Maestros, que tiene el mismo anhelo que nosotros, y que Su mayor sueño es abrazar a nuestros pequeños en Su Reino cuando llegue el momento.

Libros imprescindibles: “Pequeños Pasos”

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Hoy quiero presentaros un libro muy especial, de esos que son imprescindibles: “Pequeños Pasos”, escrito por una mamá increible y maravillosa amiga: Paloma Estorch.

En él, nos cuenta de una manera muy cercana y tierna sus experiencias como mamá homeschooler de 5 tesoros. Nos habla de educación, de lactancia, de colecho, de crianza con apego, de la pérdida de sus 2 angelitos… y de cómo vive ella todas esas experiencias. Vivencias con las que muchos de nosotros nos sentimos muy identificados. Pone en preciosas palabras muchos de nuestros sentimientos, miedos, frustraciones y alegrías.

Un libro altamente recomedable. Para ti, padre o madre homeschooler que educas a tus hijos en tu hogar. Y para ti también padre o madre que llevas a tus hijos a la escuela. Porque unos y otros tenemos mucho en común en la crianza, educación y amor por nuestros hijos.

¡No os lo perdáis!

Podéis comprarlo en Amazon aquí

También puedes seguir el blog de Paloma: Paideia en Familia.

Organizador de actividades DIY

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Hoy os muestro de qué forma tan sencilla podemos hacer un organizador de actividades personalizado para los niños.

Este organizador sirve tanto para organizar actividades (de aprendizaje, solidarias o de colaboración…) como tareas en casa (hacer la cama, limpiar el polvo, poner el lavavajillas…); y se puede utilizar en todas las edades.

Nosotros lo utilizamos para las actividades de aprendizaje. En nuestro organizador hay dos columnas. En la primera están las actividades que mi hija debe hacer a lo largo de la mañana. Ella decide por dónde empieza y cuándo quiere hacerlas, pero sabe que a lo largo de la mañana deben estar hechas. Y en la segunda colocamos esas actividades cuando ya las ha realizado.

Aunque para nosotros aprender sigue siendo un juego, es importante que, según van creciendo, los niños sean conscientes de que hay ciertas actividades que debe realizar a lo largo del día, que tiene ciertas responsabilidades. Así, potenciamos varias habilidades o cualidades positivas:

  • Los niños son conscientes de su propio aprendizaje y empiezan a desarrollar responsabilidad respecto a él.
  • Aprenden a gestionar su tiempo.
  • Reciben refuerzo positivo al “marcar” como realizadas las actividades o tareas terminadas. Así descubren la satisfacción del trabajo bien hecho por el mero hecho de hacerlo, sin necesidad de premios ni “chantajes.

Hay mil formas de hacer un organizador de tareas; solo hay que dejar volar la imaginación. Nosotras lo hicimos de esta manera tan sencilla:

MATERIALES:

  • Tablón de anuncios de corcho.
  • Goma EVA blanca con purpurina.
  • Hojas de scrapbook.
  • Cordón.
  • Chinchetas
  • Pinzas pequeñas de manualidades.
  1. Para personalizar el organizador, hacemos una guirnalda de banderines con el nombre del niño. Cortamos banderines pequeñitos de papel de scrapbook; un banderín para cada letra. Recortamos las letras de su nombre en goma EVA y pegamos una letra en cada banderín.dscn8183

  2. Pegamos los banderines en el cordón formando el nombre del niño. Y pegamos la guirnalda en la parte de arriba del tablón. dscn8182

  3. Escribimos o imprimimos 2 pequeños carteles para las dos columnas: uno que diga “Para hacer” y otro que diga “Hecho”.

  4. Cortamos trozos de cordón y los clavamos en el tablón como si fuesen pequeñas cuerdas de tender ropa. Formamos 2 columnas con ellos.  Colocamos pinzas en los cordones.   dscn8190dscn8192

  5. La columna “Para hacer” es más ancha, porque de esa manera tenemos la posibilidad de proponer 2 actividades para que el niño elija 1.

  6. El organizador ya está terminado.    dscn8177dscn8199

  7. Solo queda colocar tarjetas con las actividades propuestas. Si el niño todavía no lee, usaremos dibujos o fotografías. Si ya lee, podemos poner el nombre de la actividad. dscn8202

¡Listo! Ya solo nos queda crecer disfrutando del trabajo bien hecho.