Gymkana de palabras (para potenciar la lectura en preescolares)

Gymkana de palabras

Cuando iniciamos a los niños en la lecto-escritura, nuestro objetivo principal no es que los niños consigan unir letras, sino que se conviertan en lectores. Que la lectura nunca sea una carga ni una actividad tediosa, sino que lleguen a amarla y a disfrutar con ella.

Para conseguirlo, es muy importante que basemos nuestras prácticas de lectura en actividades reales, relacionadas con la vida diaria, y con objetivos prácticos y muy motivadores.

Una actividad muy sencilla que podemos realizar cuando los niños comienzan a captar el concepto de lectura, y empiezan a ser capaces de unir letras, es la Gymkana de Palabras. Con ella conseguiremos ofrecer a los niños una fuerte motivación para esforzarse a leer algunas palabras.

Solo necesitamos pequeños trozos de papel en los que escribiremos las pistas, y un “premio” que será el “tesoro” que tendrán que buscar.

El tesoro puede ser cualquier cosa que se nos ocurra que le pueda hacer ilusión al peque: un chocolate, un juego educativo, incluso algo que hagamos nosotros. Para nuestra primera gymkana yo hice una pequeña libretita (porque le encantan las cosas en miniatura J) usando tan solo papeles de colores y goma EVA. Me quedó así:

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Para el tesoro, el único límite es la imaginación.

Después, prepararemos las pistas. En cada papel ponemos el nombre de un lugar de la casa. Tanto el número de pistas como la dificultad de las palabras dependerán del nivel de lectura en el que está el niño.

Podemos escribirlas a mano o imprimirlas. En este caso, yo opté por escribirlas a mano siguiendo la metodología Montessori (consonantes en rojo y vocales en azul).

Nuestras pistas fueron pocas y con palabras sencillas, ya que nos estamos iniciando en la lectura:

  • Cama.
  • Mesa de comer.
  • Tele.
  • Nevera.
  • Bañera.
  • Niko.
  • Sofá.

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Al día siguiente podemos volver a hacer la gymkana con las mismas pistas pero en diferente orden. De esta manera las palabras ya les suenan del día anterior y le resulta más fácil leerlas usando el contexto. Después, podemos ir inventando nuevas gymkanas, usar diferentes zonas de la casa, palabras más complejas, listas más largas… según vayan avanzando en su nivel de lectura.

Aprender a leer jugando es el motivador más fuerte que podemos encontrar. Encontrar el tesoro es una motivación y una alegría enorme para ellos. Se esfuerzan en leer con un entusiasmo que ojalá les dure toda la vida.

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Tips de auto-protección para niños

Tips de autoproteccion

Aunque vivimos en un mundo maravilloso, también está lleno de peligros. Y los niños son especialmente vulnerables a algunos de ellos. Principalmente al ataque o agresión de desconocidos y también, tristemente, conocidos. Por eso, no nos queda más remedio que enseñarles a protegerse. Es nuestra responsabilidad hacerlo, pero debemos tener cuidado de hacerlo de forma que se sientan fuertes y capaces, pero nunca asustados y con miedo al mundo.

La web AnxiousToddlers.com nos da algunos consejos sobre acciones sencillas que los niños pueden realizar para autoprotegerse cuando estén en peligro o se sientan inseguros:

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Si convertimos el aprendizaje en un juego, será mucho más fácil.

Ojalá nunca necesitamos poner en práctica estos aprendizajes. Pero si llegase el momento, es mejor estar preparados.

 

 

Máquina de sumar DIY para preescolares

Maquina de sumar

Hoy os presento la máquina de sumar que hemos hecho en casa. Podemos utilizarla desde los 4 ó 5 años. Con ella, los niños empiezan a comprender el concepto de “suma” (añadir una cantidad a otra o juntar varias cantidades) mientras se divierten jugando con materiales manipulativos.

Como siempre, está elaborada con materiales que tenemos en casa o que son muy fáciles y baratos de conseguir.

MATERIALES:

  • Caja de cartón mediana.
  • Tubos de papel higiénico.
  • Pequeños botecitos de cartón.
  • Goma EVA o cartulinas.
  • Cinta de embalar o de pintor.
  • Papel de regalo, papel de scrapbook o témperas (opcional).
  • Cuentas de manualidades o pompones pequeños.
  • Tijeras.
  • Cúter.
  • Pegamento.
  • Cola fuerte o silicona caliente.
  • Rotulador.
  • Cinta adhesiva de imán o velcro adhesivo.
  • Papel de plastificar.

PASOS:

Primero, escogemos la caja. No es necesario que sea muy grande. La que yo escogí  era blanca, para no tener que complicarme demasiado decorándola. La decoración, por supuesto, es opcional, y dependerá del niño, de sus gustos, y del tiempo y las ganas que tengamos 😉 Cualquier caja no demasiado grande servirá.

Para darle forma, primero cortamos con un cúter la tapa delantera, dejando un pequeño borde inferior, y la reservamos para usarla después.

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Después, cortamos también los laterales, dejando un borde inferior del mismo ancho que el delantero. Por último, cortamos la lengüeta posterior.

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Nos quedará así:

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Pegamos la tapa delantera que hemos reservado sobre la tapa trasera, para que quede así:

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Para evitar que los niños se corten con el cartón, pegamos cinta de embalar o de pintor en los bordes.

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Ahora colocamos los accesorios que nos ayudarán a realizar las sumas.  Para al recipiente principal en el que caerán las cuentas yo utilicé un bote vacío de Pringles y lo forré con papel de Scrapbook. Puede servirnos cualquier botecito de cartón.

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En las esquinas laterales colocamos 2 botecitos más pequeños para almacenar las cuentas (yo usé botecitos de siembra).

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Cuando lo pegamos todo, queda así:

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Ahora preparamos los “toboganes” por los que se deslizarán las cuentas. Usamos 2 tubos de papel higiénico. Para decorarlos, yo los plastifiqué con papel de scrapbook. También podemos pintarlos, o dejarlos como están. Los pegamos con silicona caliente o con cola fuerte, y quedará así:

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En la parte superior ponemos el nombre “Máquina de sumar” con letras de goma EVA o de cartulina.

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En el borde del cajón delineamos los espacios donde colocaremos los números para realizar la suma y pegamos cinta adhesiva de imán o velcro adhesivo.

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Por último, ponemos cuentas de manualidades o pompones de 2 colores en los botecitos reservados para ello, y ya tenemos la máquina terminada.

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Ahora preparamos los números para las sumas. Adaptaremos las cantidades al nivel de los niños. Aquí podéis descargar la plantilla de números hasta el 20. Para que sean más resistentes, podemos pegarlos en cartulinas y plastificarlos.

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Por detrás les ponemos imán o velcro.

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Y ya estamos listos para sumar.

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¿CÓMO LO HAREMOS?

Escogemos las 2 cantidades que queremos sumar, y las ponemos en la máquina de sumar para poder verlas. Cogemos del botecito de la izquierda la cantidad de cuentas o pompones que indica la primera cifra, y las tiramos por el tobogán de la izquierda, para que caigan en el bote centra. Después hacemos lo mismo con las cuentas de la derecha; cogemos las que indica la cifra de la derecha y las dejamos caer por el tobogán de la derecha.

Todas se habrán juntado en el bote central. Ahora solo tenemos que contarlas, buscar la cifra del resultado entre los números, y colocarlo en su lugar para que la suma esté completa.

 

Así de fácil y divertido es aprender a sumar jugando 😉

Precauciones para ir a la montaña con niños (o lo que una víbora me enseñó)

Precauciones montanya

En nuestra familia amamos la naturaleza. Nos encantan los animales, la playa y la montaña. La naturaleza es el mejor lugar en el que los niños pueden crecer y desarrollarse, y el más estimulante para aprender.

La peque también ama la naturaleza, y parece un cervatillo correteando y saltando cada vez que se encuentra rodeada de verde o de mar. Ahora que ya no es tan peque, hemos empezado a hacer excursiones más largas por la montaña, para que siga aprendiendo a disfrutar de la naturaleza y a protegerla. Tenemos el privilegio de vivir rodeados de espacios naturales a muy poca distancia de nuestra casa. Esto tiene una ventaja y una desventaja. La ventaja es que podemos hacer preciosas excursiones de senderismo conduciendo tan solo 5 minutos. La desventaja es que, cuando nos desplazamos cerca de casa, corremos el riesgo de confiarnos, porque total, estamos “aquí al lado”. Y olvidamos que la naturaleza es tan maravillosa como impredecible. Y debemos tomar precauciones necesarias, especialmente cuando vamos con niños.

Fui muy consciente de ello hace unas semanas, cuando la peque y yo solas fuimos a hacer una de esas excursiones al lado de nuestra casa. Decidimos inspeccionar un río que está a unos 7 minutos en coche. El depósito de gasolina estaba casi vacío, pero no me importó porque íbamos muy cerca. Así que puse en una mochila una botella de agua, una toalla pequeña y el móvil, y nos pusimos en marcha. Mientras caminábamos por el pequeño sendero rumbo al río, mi hija iba jugando y saltando feliz. Comenzó a caminar hacia atrás mientras me hablaba. Y entonces vi 2 pasos detrás de ella lo que yo creí que era una culebra. Instintivamente le grité que se parase, y sorprendentemente y sin que sirva de precedente, ella se paró en seco por primera vez en su vida.

Decidimos aprovechar el regalo que nos había hecho la naturaleza, y observar a la culebra, cómo se desplazaba, hablar de los reptiles… Y en ese momento me di cuenta de que no era una culebra; era una víbora. Y mi hija había estado a 2 pasos de pisarla.

Tras observarla unos minutos y hacer algunas fotos, seguimos nuestro camino. Pero yo no podía dejar de pensar en lo que podía haber pasado si la llega a pisar, y en la cantidad de temeridades que yo había cometido: no llevaba ningún tipo de material sanitario para emergencias, no tenía trazada una ruta mental hasta el hospital más cercano (en momentos de tensión es difícil tomar este tipo de decisiones si no están planificadas con anterioridad), no tenía gasolina en el depósito… Porque, claro, estábamos “ahí al lado”, y perdemos la sensación de peligro cuando estamos cerca de casa.

Esa misma noche hice una pequeña investigación sobre las precauciones básicas que debemos tener SIEMPRE que vayamos a la montaña con niños. Y aquí las comparto con vosotros:

  • Planificar la ruta con antelación, y tener a alguien al tanto de dónde vamos a estar y cuánto esperamos tardar.

  • Llevar el móvil totalmente cargado, y si es posible, movernos por zonas con cobertura.

  • Tener trazada mentalmente el camino que realizaremos hasta el centro de urgencias más cercano en caso de necesidad.

  • Tener el depósito de gasolina del coche lo bastante lleno para realizar un desplazamiento de emergencia a un hospital lejano.

  • Llevar ropa y calzado adecuados (aunque haga calor).

  • Caminar usando un palo, especialmente cuando caminemos por zonas en las que no veamos el suelo.

  • Llevar en la mochila un pequeño botiquín que contenga al menos:

    • Antiséptico.

    • Ibuprofeno.

    • Gasas y vendas.

    • Repelente de insectos.

    • Lápiz de amoniaco para las picaduras.

    • Colirio para los ojos en caso de irritación.

    • Medicación personal si alguien la necesita.

    • Pinzas

    • Suero fisiológico.

    • Una hoja de bisturí.

¿Qué debemos hacer en caso de que se produzca una picadura de víbora?

  1. Restringir el movimiento de la zona mordida y mantenerla por debajo del nivel del corazón.
  2. No cortar ni succionar. Tampoco aplicar frío.
  3. Realizar un vendaje compresivo o un torniquete suave.
  4. Ir rápidamente al centro de urgencias más cercano. Si hemos podido identificar la víbora, mejor. Pero no debemos ponernos en riesgo acercándonos demasiado con el fin de identificarla.

¿Y qué hacemos si somos atacados por un enjambre de abejas?

  1. Cubrirnos el rostro y cerrar la boca.
  2. Coger a los niños en brazos y correr.
  3. Buscar refugio. Puede ser el coche, una casa cercana, un lugar oscuro, cubrirnos con algo… Lo que se nos ocurra y tengamos a mano.
  4. Las abejas pararán el ataque cuando no tengan sensación de peligro.
  5. Una vez se hayan parchado, hay que retirar los aguijones con cuidado para sacar también el saquito de veneno.
  6. Aplicar frío sobre las picaduras.
  7. Si son muchas o el ataque lo ha recibido un niño, realizar un chequeo médico cuanto antes.

Para poder disfrutar de la naturaleza con seguridad, es imprescindible que enseñemos a los niños a observarla y moverse en ella. Deben aprender cómo caminar, cuándo correr y cuándo no, dónde pisar y dónde no, qué pueden golpear y qué no deben golpear…

 

¡Y ahora sí, ya estamos listas para nuestra próxima excursión! 😉

Tarjetas para conteo DIY

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Una de las primeras cosas que nuestros pequeños aprenden, son los números. Les encanta contarlo todo, y repetir los números de carrerilla. Y pronto vemos a los padres “compitiendo” entre sí:

-“Mi hijo ya cuenta hasta 20”.

-“Pues el mío ya cuenta hasta 100”.

Todos muy orgullosos, como debe ser.

Pero es importante recordar que, el que un niño pueda repetir los números de carrerilla, no significa que sepa contar. Para saber contar es necesario que dominen los principios básicos del conteo, que son 5:

  1. Correspondencia 1 a 1.
  2. Orden estable.
  3. Cardinalidad
  4. Abstracción.
  5. Irrelevancia en el orden.

Para dominar estos principios no es necesario que sean capaces de repetir los números hasta cifras elevadas, sino que cuenten pequeñas cantidades de objetos, muy diversos y en diferentes situaciones.

La vida nos provee infinidad de situaciones en las que debemos contar, y que podemos aprovechar. Pero hoy, además, os explico cómo elaborar un material muy sencillo para que los peques puedan practicar el conteo, y de paso, practicar la psicomotricidad fina. Podemos utilizarlo desde los 2 años, empezando con pocos números, y vamos ampliando según van creciendo.

Se trata de unas tarjetas que tienen 2 niveles de dificultad, para adaptar según el niño va creciendo y dominando el tema.

Como siempre, utilizamos materiales muy sencillos, que tenemos en casa, o que son fáciles de conseguir.

MATERIALES

  • Folios de 2 colores.
  • Cartulinas
  • Papel de plastificar.
  • Números impresos.
  • Pegatinas.
  • Pegamento.
  • Tijeras.
  • Pinzas de tender.

Hacer las tarjetas es muy sencillo. Primero, recortamos rectángulos de los folios de colores, de aproximadamente 10 x 4cm  (tantos de cada color como números queramos trabajar). También recortamos rectángulos de cartulina de esa misma medida.

En cada rectángulo de cartulina pegamos un rectángulo de folio de cada color en cada lado.

Después pegamos en cada lado de la tarjeta un número por delante y por detrás (el mismo número en ambos lados).

En uno de los colores, ponemos tantas pegatinas como el número de la tarjeta indica. En el otro lado, no pondremos pegatinas.

Para hacer las tarjetas más resistentes, podemos plastificarlas.

Quedarán así:

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Ya solo nos queda conseguir unas cuantas pinzas de tender, y empezar a jugar.

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Tenemos que enganchar tantas pinzas como indica el número.

El lado que tiene las pegatinas es el nivel fácil, ya que las pegatinas indican al niño cuántas pinzas debe poner.

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Cuando ya dominan este nivel, podemos jugar por el otro lado, en el que ya no tendrán la pista de las pegatinas.

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¡Con este juego pueden pasar rato y rato sin darse ni cuenta!

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¡Feliz aprendizaje!

Organizador de actividades DIY

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Hoy os muestro de qué forma tan sencilla podemos hacer un organizador de actividades personalizado para los niños.

Este organizador sirve tanto para organizar actividades (de aprendizaje, solidarias o de colaboración…) como tareas en casa (hacer la cama, limpiar el polvo, poner el lavavajillas…); y se puede utilizar en todas las edades.

Nosotros lo utilizamos para las actividades de aprendizaje. En nuestro organizador hay dos columnas. En la primera están las actividades que mi hija debe hacer a lo largo de la mañana. Ella decide por dónde empieza y cuándo quiere hacerlas, pero sabe que a lo largo de la mañana deben estar hechas. Y en la segunda colocamos esas actividades cuando ya las ha realizado.

Aunque para nosotros aprender sigue siendo un juego, es importante que, según van creciendo, los niños sean conscientes de que hay ciertas actividades que debe realizar a lo largo del día, que tiene ciertas responsabilidades. Así, potenciamos varias habilidades o cualidades positivas:

  • Los niños son conscientes de su propio aprendizaje y empiezan a desarrollar responsabilidad respecto a él.
  • Aprenden a gestionar su tiempo.
  • Reciben refuerzo positivo al “marcar” como realizadas las actividades o tareas terminadas. Así descubren la satisfacción del trabajo bien hecho por el mero hecho de hacerlo, sin necesidad de premios ni “chantajes.

Hay mil formas de hacer un organizador de tareas; solo hay que dejar volar la imaginación. Nosotras lo hicimos de esta manera tan sencilla:

MATERIALES:

  • Tablón de anuncios de corcho.
  • Goma EVA blanca con purpurina.
  • Hojas de scrapbook.
  • Cordón.
  • Chinchetas
  • Pinzas pequeñas de manualidades.
  1. Para personalizar el organizador, hacemos una guirnalda de banderines con el nombre del niño. Cortamos banderines pequeñitos de papel de scrapbook; un banderín para cada letra. Recortamos las letras de su nombre en goma EVA y pegamos una letra en cada banderín.dscn8183

  2. Pegamos los banderines en el cordón formando el nombre del niño. Y pegamos la guirnalda en la parte de arriba del tablón. dscn8182

  3. Escribimos o imprimimos 2 pequeños carteles para las dos columnas: uno que diga “Para hacer” y otro que diga “Hecho”.

  4. Cortamos trozos de cordón y los clavamos en el tablón como si fuesen pequeñas cuerdas de tender ropa. Formamos 2 columnas con ellos.  Colocamos pinzas en los cordones.   dscn8190dscn8192

  5. La columna “Para hacer” es más ancha, porque de esa manera tenemos la posibilidad de proponer 2 actividades para que el niño elija 1.

  6. El organizador ya está terminado.    dscn8177dscn8199

  7. Solo queda colocar tarjetas con las actividades propuestas. Si el niño todavía no lee, usaremos dibujos o fotografías. Si ya lee, podemos poner el nombre de la actividad. dscn8202

¡Listo! Ya solo nos queda crecer disfrutando del trabajo bien hecho.

Gestionando la melancolía de la paternidad

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Acabamos de despedir un año más, y de recibir un nuevo año en blanco, listo para estrenar. Seguramente el año que se ha marchado estuvo lleno de actividad, de experiencias, de risas, de aprendizajes, de buenos momentos… Pero también ha tenido momentos de dolor, de tristeza, de ansiedad, de decepción y melancolía.

Solemos poner muchas expectativas en el año que está por llegar, pero la realidad es que muy probablemente será muy parecido al anterior. Eso significa que viviremos momentos maravillosos, disfrutaremos con nuestros hijos, aprenderemos algo nuevo, tal vez hagamos algún viaje inolvidable… y un sinfín de experiencias que harán que el camino valga la pena.

Pero también significa que, seguramente, continuaremos viviendo en el mismo lugar, trabajando en el mismo sitio, y llevando adelante la misma rutina diaria. Una rutina que, en el caso de las madres y los padres, puede llegar a ser realmente agotadora. Físicamente, pero también, emocionalmente.

A lo largo del nuevo año experimentaremos conflictos familiares, rabietas de nuestros pequeños, discusiones con nuestros mayores. Nos sentiremos agotados por la falta de sueño prolongado. Habrá momentos en los que disfrutaremos jugando con nuestros hijos; pero habrá momentos en los que echaremos en falta los momentos de soledad que disfrutábamos antes. Habrá días en que seremos pacientes y sonrientes, y nuestra paternidad será maravillosa; pero otros días estaremos cansados y frustrados, y la paciencia se escapará por la ventana. Habrá días en que pasaremos por alto el desorden en la casa; pero otros días ese desorden nos sacará de quicio.  Habrá días en los que haremos un montón de cosas, y días en los que no conseguiremos hacer nada de lo que planificamos.

La rutina puede ser especialmente dura para las madres y los padres homeschoolers, debido a que cada día se parece enormemente al anterior, nos falta contacto con otros adultos, cargamos el peso del progreso académico de nuestros hijos sobre nuestros hombros, sufrimos la incomprensión de la sociedad…

Habrá días en los que nos sentiremos enormemente bendecidos por tener el privilegio de dedicar nuestra vida a criar y cuidar a nuestros pequeños.

Pero otros días… Otros días estaremos cansados, frustrados, enfermos, y nuestra tarea será difícil de llevar. Recordaremos todos los sueños que teníamos tiempo atrás, todo lo que queríamos hacer, los lugares que queríamos visitar, los logros que íbamos a conquistar… Y no nos reconoceremos a nosotros mismos en medio de nuestra rutina.

Y la melancolía se apoderará de nosotros.

Muchas veces, esa frustración y melancolía puede ser aliviada mediante acciones sencillas. El blog Everyday Small Things ha elaborado aquí  una lista de 10 preguntas que nos llevan a esas pequeñas acciones que nos pueden ayudar en momentos difíciles. Las he adaptado de forma que sean realmente útiles para mí, y espero que también lo sean para vosotros:

  1. ¿Estás hidratad@? Si no, bebe un vaso de agua
  2. ¿Estás vestid@? Si no, ponte algo de ropa limpia que no sea un pijama. Date permiso para llevar algo especial, ya sea una camiseta divertida o un vestido bonito. La mayoría de las manchas se pueden quitar, así que ¡disfruta llevando esa ropa con los niños!
  3. ¿Has comido algo en las últimas 3 horas? Si no, come algo –con proteínas, no solo carbohidratos. Tal vez unas nueces o un poco de humus.
  4. ¿Te has duchado en las últimas 24 horas? Si no, date una ducha ahora mismo. Si tienes bebés, ponlos en una hamaca al lado de la ducha. Y si tienes niños pequeños, dales unos bloques de construcción o algunos libros.
  5. ¿Has conectado con algún amigo hoy? Hazlo, online o en persona. Llama, escribe, envía un mensaje, personaliza una tarjeta… Planificad un encuentro para otro día esta misma
  6. ¿Has achuchado a tus hijos hoy? Deja lo que estás haciendo y acurrúcate con tu hijo en el sofá o en vuestro sillón favorito. Si a tu hijo no le gusta que le achuchen, coged un libro para leer juntos, o sencillamente, siéntate a jugar con él un rato. A menudo estamos tan ocupados con las cosas de la casa, que olvidamos bajar el ritmo con nuestros hijos.
  7. ¿Te sientes inefectiv@? Haz una pausa y termina una tarea pequeña, ya sea llenar el lavavajillas, responder un email o limpiar la encimera. ¡Buen trabajo!
  8. ¿Has dedicado tiempo para ti en las últimas 24 horas? Recuerda que es importante que dediques tiempo cada día para ti, para relajarte y hacer algo que te gusta (leer un libro, ver una película, pintar, hacer deporte, escribir…). Cuando los niños se acuesten, no te dediques a organizar la casa. Eso puede esperar. Dedícate a ti.
  9. ¿Has pasado tiempo de calidad con tu pareja en las últimas 24 horas? Si no, hazlo. Es muy importante que las parejas reserven al menos 20 minutos al día para hablar, contarse cómo ha ido el día, soñar… Simplemente disfrutar de estar juntos.
  10. ¿Has leído la Biblia hoy? La Biblia es la fuente número 1 de ánimo y sabiduría. Proporciona palabras que pueden sostenernos en tiempos de dificultad.

Afortunadamente, los momentos de melancolía y las ganas de rendirse son minoría en el viaje de la paternidad. Pero cuando llegan, son dolorosos. Y por eso es necesario recordar que tenemos que cuidar de nosotros mismos, que tenemos una tribu en la que apoyarnos, y sobre todo, que tenemos un Dios que nos acompaña en ese viaje y que está deseando darnos de Su fuerza cuando la necesitemos.

“Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” (Isaías 40: 31)