Precauciones para ir a la montaña con niños (o lo que una víbora me enseñó)

Precauciones montanya

En nuestra familia amamos la naturaleza. Nos encantan los animales, la playa y la montaña. La naturaleza es el mejor lugar en el que los niños pueden crecer y desarrollarse, y el más estimulante para aprender.

La peque también ama la naturaleza, y parece un cervatillo correteando y saltando cada vez que se encuentra rodeada de verde o de mar. Ahora que ya no es tan peque, hemos empezado a hacer excursiones más largas por la montaña, para que siga aprendiendo a disfrutar de la naturaleza y a protegerla. Tenemos el privilegio de vivir rodeados de espacios naturales a muy poca distancia de nuestra casa. Esto tiene una ventaja y una desventaja. La ventaja es que podemos hacer preciosas excursiones de senderismo conduciendo tan solo 5 minutos. La desventaja es que, cuando nos desplazamos cerca de casa, corremos el riesgo de confiarnos, porque total, estamos “aquí al lado”. Y olvidamos que la naturaleza es tan maravillosa como impredecible. Y debemos tomar precauciones necesarias, especialmente cuando vamos con niños.

Fui muy consciente de ello hace unas semanas, cuando la peque y yo solas fuimos a hacer una de esas excursiones al lado de nuestra casa. Decidimos inspeccionar un río que está a unos 7 minutos en coche. El depósito de gasolina estaba casi vacío, pero no me importó porque íbamos muy cerca. Así que puse en una mochila una botella de agua, una toalla pequeña y el móvil, y nos pusimos en marcha. Mientras caminábamos por el pequeño sendero rumbo al río, mi hija iba jugando y saltando feliz. Comenzó a caminar hacia atrás mientras me hablaba. Y entonces vi 2 pasos detrás de ella lo que yo creí que era una culebra. Instintivamente le grité que se parase, y sorprendentemente y sin que sirva de precedente, ella se paró en seco por primera vez en su vida.

Decidimos aprovechar el regalo que nos había hecho la naturaleza, y observar a la culebra, cómo se desplazaba, hablar de los reptiles… Y en ese momento me di cuenta de que no era una culebra; era una víbora. Y mi hija había estado a 2 pasos de pisarla.

Tras observarla unos minutos y hacer algunas fotos, seguimos nuestro camino. Pero yo no podía dejar de pensar en lo que podía haber pasado si la llega a pisar, y en la cantidad de temeridades que yo había cometido: no llevaba ningún tipo de material sanitario para emergencias, no tenía trazada una ruta mental hasta el hospital más cercano (en momentos de tensión es difícil tomar este tipo de decisiones si no están planificadas con anterioridad), no tenía gasolina en el depósito… Porque, claro, estábamos “ahí al lado”, y perdemos la sensación de peligro cuando estamos cerca de casa.

Esa misma noche hice una pequeña investigación sobre las precauciones básicas que debemos tener SIEMPRE que vayamos a la montaña con niños. Y aquí las comparto con vosotros:

  • Planificar la ruta con antelación, y tener a alguien al tanto de dónde vamos a estar y cuánto esperamos tardar.

  • Llevar el móvil totalmente cargado, y si es posible, movernos por zonas con cobertura.

  • Tener trazado mentalmente el camino que realizaremos hasta el centro de urgencias más cercano en caso de necesidad.

  • Tener el depósito de gasolina del coche lo bastante lleno para realizar un desplazamiento de emergencia a un hospital lejano.

  • Llevar ropa y calzado adecuados (aunque haga calor).

  • Caminar usando un palo, especialmente cuando caminemos por zonas en las que no veamos el suelo.

  • Llevar en la mochila un pequeño botiquín que contenga al menos:

    • Antiséptico.

    • Ibuprofeno.

    • Gasas y vendas.

    • Repelente de insectos.

    • Lápiz de amoniaco para las picaduras.

    • Colirio para los ojos en caso de irritación.

    • Medicación personal si alguien la necesita.

    • Pinzas

    • Suero fisiológico.

    • Una hoja de bisturí.

¿Qué debemos hacer en caso de que se produzca una picadura de víbora?

  1. Restringir el movimiento de la zona mordida y mantenerla por debajo del nivel del corazón.
  2. No cortar ni succionar. Tampoco aplicar frío.
  3. Realizar un vendaje compresivo o un torniquete suave.
  4. Ir rápidamente al centro de urgencias más cercano. Si hemos podido identificar la víbora, mejor. Pero no debemos ponernos en riesgo acercándonos demasiado con el fin de identificarla.

¿Y qué hacemos si somos atacados por un enjambre de abejas?

  1. Cubrirnos el rostro y cerrar la boca.
  2. Coger a los niños en brazos y correr.
  3. Buscar refugio. Puede ser el coche, una casa cercana, un lugar oscuro, cubrirnos con algo… Lo que se nos ocurra y tengamos a mano.
  4. Las abejas pararán el ataque cuando no tengan sensación de peligro.
  5. Una vez se hayan marchado, hay que retirar los aguijones con cuidado para sacar también el saquito de veneno.
  6. Aplicar frío sobre las picaduras.
  7. Si son muchas o el ataque lo ha recibido un niño, realizar un chequeo médico cuanto antes.

Para poder disfrutar de la naturaleza con seguridad, es imprescindible que enseñemos a los niños a observarla y moverse en ella. Deben aprender cómo caminar, cuándo correr y cuándo no, dónde pisar y dónde no, qué pueden golpear y qué no deben golpear…

 

¡Y ahora sí, ya estamos listas para nuestra próxima excursión! 😉

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