Homeschooling, recursos educativos, Reflexiones, Tiempo en familia

Cómo lidiar con el estrés de la paternidad durante el confinamiento

Durante las últimas semanas hemos estado viviendo una situación excepcional, no vista desde hace siglos, a causa de ese inesperado virus que ha venido a visitarnos. Y así seguiremos una temporada. Muchas cosas han cambiado, pero quizá la más llamativa y con más repercusión es que la mayor parte de la población de muchos países, incluidos los niños, tenemos que quedarnos en casa. Casi todas las actividades han sido anuladas: escuelas, la mayor parte de los trabajos, y todo tipo de actividades lúdicas. Así que millones de familias se encuentran encerradas en casa durante las 24 horas del día y sin saber muy bien qué hacer.

Estos días nos llueven toneladas de ideas, mensajes, vídeos y recomendaciones sobre actividades que podemos hacer con los niños en casa, cuál es la mejor manera de organizarnos, cómo gestionar el tiempo, cómo organizar los deberes, etcétera, etcétera.

Yo me he negado a escribir “recomendaciones de una madre homeschooler” con consejos, ideas, recursos y un aluvión de explicaciones sobre cómo hacemos nosotros las cosas, principalmente por 2 razones:

  1. El homeschooling aquí no ayuda mucho. Lo que estamos viviendo no es homeschooling ni se parece lo más mínimo al homeschooling. Y no quiero que los 2 conceptos (confinamiento y homeschooling) se relacionen. Los niños que aprenden en casa llevan una vida de lo más ajetreada. Cada día dedican cantidades ingentes de tiempo a visitar museos, pasear por la montaña, jugar en el parque, hacer recados con sus padres, hacer actividades deportivas o musicales, ir a la playa, visitar a sus abuelos o jugar con sus amigos, entre otras muchas cosas. Por lo tanto, esta situación es para ellos tan atípica y estresante como para cualquier otro niño, y la están sufriendo igual. Nuestra vida en confinamiento se ha vuelto del revés, como la de todas las familias. Y os aseguro que nuestra rutina no se parece en nada a la que teníamos antes. Aunque bueno, los padres homeschoolers sí tenemos una pequeña ventaja: estamos acostumbrados a estar rodeados de niños 24/7, y al caos que ello conlleva (jeje).
  2. La segunda razón es más personal. En mi opinión, durante este confinamiento las familias deberíamos tener un solo objetivo, una sola prioridad: CONSERVAR LA SALUD MENTAL DE TODOS SUS MIEMBROS, LAS BUENAS RELACIONES Y LA ARMONÍA DEL HOGAR. Todo lo demás (limpieza, horarios, comida sana, y sí, también los deberes) es absolutamente secundario. Si al acabar este confinamiento todos estamos sanos, los niños han hecho sus deberes cada día y están al nivel esperado, la casa está limpia y hemos comido fruta cada día, pero para conseguirlo hemos tenido que gritar, enfadarnos o estresarnos (a nosotros mismos o a los demás), habremos roto algo muy valioso que será difícil de arreglar. No habrá valido la pena.

Así que solo debemos tener una cosa en mente: salud mental. La nuestra y la de nuestros seres queridos. Esta situación es excepcional; nuestras emociones y sentimientos estos días también lo son. Y por ello podemos tener reacciones que estén lejos del ideal. Somos humanos, no pasa nada. Lo importante es que el ambiente general del hogar sea un refugio estos días, no solo físico contra el virus, sino sobretodo emocional. Es nuestra oportunidad de crear en nuestros hijos recuerdos y una resistencia emocional que les acompañará siempre.

Entonces, ¿qué podemos hacer para lidiar con el estrés y la ansiedad que este confinamiento crea en nosotros y en nuestro hogar? Bueno, no hay recetas mágicas, pero aquí os dejo algunas ideas que me ayudan a mí y espero que os ayuden a vosotros también. No hace falta que las apliques todas. Escoge las que mejor se adapten a ti y a las características particulares de tu familia, adáptalas y dales tu toque personal:

  1. Sé consciente de que las emociones de tus hijos están descontroladas también. No esperes en ellos las mismas reacciones ni comportamientos. Es momento de abrazar más, perdonar más y tener más paciencia.
  2. Lo de la paciencia también se aplica a ti. Ten paciencia contigo mism@. Perdona tus pequeños deslices, tus salidas de tono, tus pérdidas de paciencia… Hazlo lo mejor que puedas, pero perdona tus pequeños tropiezos. El estrés hace mella en todos.
  3. Rebaja las normas de la casa. Los niños son muy listos, son perfectamente conscientes de que esta situación no es normal, y pueden entender que, aunque las normas se relajen ahora un poco, hay una razón, y al final del confinamiento todo deberá ser como era antes. Así que no tengas miedo de dejarles patinar por casa, comer galletas antes de dormir, saltar en la cama o ver más televisión de la habitual.
  4. No te estreses con los deberes de los niños. Ni los estreses a ellos tampoco. Nada de esto es normal, y el aprendizaje no es una excepción. Tal vez tus hijos tienen miedo del virus. Tal vez tienes varios hijos y no tienes tiempo para atenderlos individualmente. Tal vez trabajas. Tal vez solo hay un ordenador en casa para todos. O ninguno. Tal vez estás luchando para poner comida en la mesa o pagar el alquiler, y el último lugar en el que está tu mente es en los deberes de los niños. Tal vez alguien de tu familia está enfermo. Déjame decírtelo otra vez: NO PASA NADA. El año que viene volverán a repasar las mismas cosas otra vez. Y se pondrán al día. Si quieres priorizar algo de sus estudios, este es mi consejo: que lean un poco cada día; y si os queda tiempo y energía, que hagan algo de cálculo de acuerdo a su nivel. No hace falta más. Todo lo que añadas será un extra y merecerás un aplauso por ello.
  5. Baja la exigencia respecto al nivel de limpieza de tu casa. En la televisión no paran de aparecer personas que se pasan el día limpiando, ordenando armarios, y tienen la casa lista para inspección. ¡Cuánto me alegro por ellos! En situaciones como esta hay personas que reaccionan con gran energía y ganas de hacer cosas. En cambio otras se llenan de apatía. Adivina en qué grupo estoy yo. ¡Has acertado! Si eres de las personas que se han llenado de energía, ¡felicidades! Limpia. Es una manera excelente de liberar estrés. Pero si, como yo, te sientes sin energía (la primavera también ha tenido algo de culpa, ¿eh?), no pasa nada de nada. Haz lo básico para vivir en un entorno saludable. Nada más. Organizar los armarios, guardar la ropa de fuera de temporada, pintar las juntas de los azulejos del baño, lavar las cortinas o limpiar el horno son cosas que pueden esperar.
  6. Busca algo que puedas hacer para ayudar a otros. Internet está lleno de ideas, como coser mascarillas o hacer pantallas de protección. Esas son las más típicas estos días, pero hay muchas más: prepara comida para trabajadores esenciales, lleva alimentos al banco de alimentos, haz un recado para algún anciano… cualquier cosa que se te ocurra. La idea es que te vayas a la cama sintiendo que hiciste algo para ayudar a la resolución de esta situación (además de limpiar, cocinar y mantener con vida a tu pequeña tribu, que ya es mucho).
  7. Haz manualidades con cosas que tengas en casa. El efecto terapéutico de crear algo bonito con tus manos te sorprenderá.
  8. Si eres creyente, pasa cada día un tiempo con Dios. Deja que te llene de paz, que te recuerde cuánto te quiere. Rememora con Él todos esos momentos duros de tu pasado que pudisteis superar juntos. Haz una lista de todas las bendiciones que te rodean. Pídele que te dé fuerza, paciencia y sabiduría para un día más.

Te envío ánimo y cariño desde mi casa a la tuya, y recuerda que ESTO TAMBIÉN PASARÁ.


En momentos de estrés siempre nos viene bien tener una pequeña “ayuda” en casa. Échale un vistazo a una estupenda selección de robots aspirador que te quitarán mucho trabajo en casa aquí:

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